¿Qué es un despido por causas objetivas?

Un despido por causas objetivas es una forma de terminación del contrato de trabajo en la que el empleador puede finalizar la relación laboral con un trabajador sin necesidad de alegar ninguna falta laboral. Es decir, el empleador puede despedir al trabajador sin que este haya cometido ninguna infracción o incumplimiento de sus obligaciones laborales.

Este tipo de despido está regulado por la Ley del Estatuto de los Trabajadores y puede ser llevado a cabo por diferentes motivos, como por ejemplo:

  • La ineptitud del trabajador para realizar las funciones asignadas.
  • La falta de adaptación a las modificaciones técnicas introducidas en el puesto de trabajo.
  • La disminución continuada y voluntaria en el rendimiento de trabajo normal o pactado.
  • La ausencia laboral justificada pero intermitente que alcance el 20% de las jornadas hábiles en dos meses consecutivos.
  • La falta de asistencia al trabajo, aun justificada pero intermitente, que alcance el 20% de las jornadas hábiles en dos meses consecutivos.

En cualquier caso, es importante que el empleador cumpla con los requisitos establecidos por la ley para llevar a cabo un despido por causas objetivas, como por ejemplo notificar al trabajador con una antelación mínima de 15 días y ofrecerle una indemnización económica que se corresponda con 20 días de salario por año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades.

Justificación de un despido objetivo

En el ámbito laboral, un despido por causas objetivas es aquel que se produce por motivos económicos, organizativos, técnicos o de producción. Para justificar este tipo de despido, es necesario que se cumplan una serie de requisitos que se deben acreditar ante el trabajador y ante la autoridad laboral competente.

Requisitos para el despido objetivo

1. Causas: Las causas del despido deben estar justificadas y ser reales. Por ejemplo, si se trata de motivos económicos, se deberá demostrar una situación financiera negativa de la empresa que haga necesaria la reducción de plantilla.

2. Comunicación: La empresa debe comunicar al trabajador la decisión de despido por escrito, indicando las causas que lo motivan y la fecha en la que se hará efectivo.

3. Indemnización: La empresa debe abonar al trabajador una indemnización por despido de 20 días por año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades.

4. Preaviso: La empresa debe comunicar al trabajador con antelación suficiente la decisión de despido. El preaviso mínimo es de 15 días.

Procedimiento de justificación del despido objetivo

Para justificar el despido objetivo, la empresa deberá seguir un procedimiento específico:

1. Comunicación al trabajador: La empresa debe comunicar al trabajador la decisión de despido por escrito, indicando las causas objetivas que lo motivan y la fecha en la que se hará efectivo.

2. Comunicación a los representantes de los trabajadores: Si existen representantes de los trabajadores, la empresa deberá comunicarles la decisión de despido y las causas objetivas que lo motivan.

3. Comparecencia ante la autoridad laboral: La empresa deberá solicitar la autorización de la autoridad laboral competente para proceder al despido objetivo. Para ello, deberá aportar la documentación necesaria que justifique las causas objetivas.

4. Indemnización y preaviso: La empresa deberá abonar la indemnización por despido objetivo y cumplir con el preaviso mínimo antes de la fecha de efectividad del despido.

Identificando las causas objetivas

Hablemos sobre el tema de un despido por causas objetivas. Para entenderlo, primero tenemos que identificar las causas objetivas. Estas son aquellas situaciones que justifican legalmente el despido de un trabajador sin que haya incurrido en una falta o incumplimiento laboral.

Entre las causas objetivas más comunes se encuentran:

1. Causas económicas:

Cuando una empresa está pasando por dificultades económicas y necesita reducir su plantilla para sobrevivir, puede optar por realizar un despido por causas objetivas. Esto puede deberse a una disminución en la demanda de sus productos o servicios, una pérdida de clientes, una caída en las ventas, entre otros factores económicos.

2. Causas técnicas:

Si una empresa implementa nuevas tecnologías o maquinarias que hacen que el trabajo del trabajador sea innecesario o que requiera de nuevas habilidades que el empleado no posee, puede justificar un despido por causas objetivas.

3. Causas organizativas:

Si la empresa decide reorganizarse y hacer cambios en su estructura, como fusiones, adquisiciones, cambios de ubicación, entre otros, puede justificar un despido por causas objetivas.

Un consejo importante en el caso de un despido por causas objetivas es conocer bien los motivos que lo justifican y asegurarse de que son reales y objetivos. Es fundamental que el empleador cumpla con todos los requisitos legales para llevar a cabo este tipo de despido y que se haya seguido el procedimiento adecuado. También es recomendable buscar asesoría legal para conocer las opciones que se tienen y defender los derechos laborales.

Otro aspecto a tener en cuenta es mantener una actitud profesional y respetuosa ante el proceso de despido, sin caer en provocaciones o confrontaciones. Es importante recordar que, aunque puede ser una situación difícil, hay que mantener la calma y buscar soluciones para seguir adelante.